Ejercicios para tratar niños disléxicos

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La dislexia es una dificultad en el aprendizaje de la lectura, la escritura o el cálculo. Este trastorno se empieza a manifestar en cuando las personas aprenden a leer, escribir y realizar operaciones matemáticas (en la etapa escolar de primaria). La dislexia suele estar  asociado a problemas de la coordinación motora y la atención, pero no de la inteligencia. Si nuestros hijos tienen dislexia podemos ayudarles realizando una serie de ejercicios específicos.

Ejercicios para tratar niños disléxicos

“¿Cómo tratar la dislexia?” se habrá preguntado más de un padre cuyo hijo presenta problemas severos en la lectura, escritura o cálculo. De entrada debemos acudir a un especialista en la materia para que ayude a nuestro pequeño a reforzar estos conocimientos que tanto le cuesta aprender. No obstante, los progenitores también podemos contribuir a la mejora de sus capacidades mediante ejercicios para tratar a niños disléxicos.

 

Una tipología de ejercicios para mejorar la comprensión lectora y la escritura por parte de niños que padecen de dislexia (y también para los que tienen déficit de atención) consiste en hacerles realizar unas fichas con matrices de letras. En estas fichas se encuentran los grupos de sonidos más comunes así que, tras estudiar las diferentes combinaciones de letras/sonidos pueden realizar unas actividades de memoria donde escribir estas combinaciones. Puedes descargar varias fichas con matrices de letras para tratar la dislexia aquí.

No obstante, si preferimos tener un papel relevante en la mejora de las capacidades de lectoescritura y cálculo de nuestro hijo podemos hacer una serie de ejercicios para tratar la dislexia con los niños:

  1. Le decimos una serie de palabras y le pedimos que nos señale cual es la sílaba tónica de cada una de ellas. Si se equivoca debemos explicarle el porqué, pero debe ser él quien señale la sílaba que suena más fuerte.
  2. En una hoja, hacemos seis cuadrados indicando la sílaba que es (última sílaba, penúltima, antepenúltima, etc). De nuevo, repetimos una serie de palabras con la diferencia que nuestro hijo debe señalar el recuadro donde está la sílaba tónica.
  3. Recitamos unas cuantas palabras y nuestro hijo debe escribirlas en un papel, al mismo tiempo que hace una gráfica en la que la sílaba tónica queda arriba y las sílabas átonas abajo.
  4. Escribimos una lista de palabras sueltas y, usando rotuladores de colores diferentes, nuestro hijo debe señalar las palabras agudas, llanas y esdrújulas.
  5. Leemos un párrafo de un cuento que le guste exagerando la sílaba tónica, salvo en los monosílabos.

enlace a www.eliceo.com

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